Por qué soy musulmana y uso el velo (o no)

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Fotografía: Hasna Ettamari y Neima Ramzi, ambas musulmanas que usan el ‘hijab’, posan después de charlar con OtroPeriodismo./ @MLPARRAGARCIA

Cuatro mujeres que profesan el Islam hablan sin tabúes. Aseguran que en la mayoría de los casos son libres de usarlo o no, que sufren cierta discriminación por parte de los no musulmanes cuando lo llevan puesto y todas se oponen a la imposición del burka: “Eso es cultura, no religión”.

Dile a tus mujeres, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran [todo el cuerpo] con sus mantos; es mejor para que se las reconozca y no sean molestadas. Al-lah Es Absolvedor, MisericorAl-laho.

[Corán 33:59]

¿Ha comentado en casa que venía a hablar sobre el uso del velo (‘hijab’)? –“Claro que sí. Mi marido me ha animado, dice que es bueno que la gente sepa lo que es el verdadero Islam porque siempre lo vinculan a atentados terroristas. Mi hijo me ha dicho que tenga cuidado, que a veces los periodistas y los medios de comunicación manipulan lo que decimos”, responde Hasna Ettamari (Marruecos 1984) mientras toma un café en un bar céntrico de Jerez (Cádiz) donde reside actualmente. Es una de los 1,95 millones de personas que profesan el Islam en España. Llegó a España con 7 años, ahora con 34, siente que su vida y la de sus hijos está aquí: “En mi país me veo un poco extranjera”.

Su madre y su hermana lo llevaban. Ella optó por ponérselo a los 16 años de edad. “Por convicción, creyendo, y sin que nadie me haya obligado. No es llevar un pañuelo en la cabeza, es la forma de vestir. Se trata de no atraer la atención de ningún hombre”.

La experiencia de Neima Ramzi, también casada y madre de una niña de 6, es muy similar. Diseñadora de ropa y administrativa en una empresa familiar en su país. A los 19 se sentía “como desnuda sin el velo”, entonces decidió ponérselo. Desde su llegada a España con 24 años de edad no ha trabajado fuera de casa, aunque imparte clases de árabe tres horas a la semana en una mezquita. Aún no domina bien el castellano, sin embargo, logra expresar su asombro: “Lo que no entiendo es por qué le dan tanta importancia. En Marraquech, por ejemplo, muy pocas mujeres llevan el velo, casi igual que en España y no le dan tanta importancia”.

Estas dos musulmanas asentadas en la ciudad jerezana coinciden en no opinar sobre las musulmanas que no usan ‘hijab’. “El Islam no te obliga a hacer nada, eso es lo principal, no se puede obligar a alguien a hacer lo que no quiera”, puntualiza Ettamari.

Las nuevas generaciones

Está a punto de marcharse de viaje de fin de carrera, irá con el hijab (velo) que usa desde que cumplió la mayoría de edad. Poco antes de partir con el resto de compañeros y compañeras, Hind Lahlali, trabajadora social, marroquí de nacimiento vive desde los tres años en Jerez, comparte sus impresiones con OtroPeriodismo.

Tiene un hermano pequeño y tres hermanas, de ellas sólo lo usa una de ellas. Nadie le ha obligado a cubrir su cabeza: “Llevo el velo porque quiero”, subraya. Cuando comenzó a hacerlo, cuenta, su madre le dijo que tenía un pelo muy bonito y su padre se sorprendió. Coincidió con su mayoría de edad y escuchó diferentes rumores sobre las razones por las que llevaba ‘hijab’, como que se había casado. “El velo no tiene edad, te lo pones cuando lo sientas; no lo llevas porque te obliguen tus padres; y tampoco porque estés casada, yo aún sigo soltera”, aclara con una amplia sonrisa. “Que te conozcan por tu interior, no por tu aspecto” es su utilidad, dice la joven de 23 años.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea avaló en 2017 que las empresas puedan prohibir bajo ciertas condiciones que sus trabajadoras lo utilicen al estimar que no es discriminatorio que una empresa prohíba a sus empleados  el uso visible de cualquier signo “político, filosófico o religioso”. En contraposición, días antes de este dictamen de la justicia europea, la española respaldaba el derecho de una trabajadora musulmana a llevar el velo islámico en su puesto de trabajo.

Hasna Ettamari madre de un niño y dos niñas expresa su deseo que en el futuro éstas lleven el velo “y cumplan con el Islam” e intenta inculcarlo. “Si deciden no llevarlo con 25 años, ya qué voy a hacer, no quiero obligarlas. Yo no lo veo como obligación, es algo bonito”. También desea que ambas estudien y trabajen, pero si para ello les piden que se quiten el velo, se muestra tajante: “Prefiero que no trabajen. Creo en una vida después de la muerte. Dios nos va a juzgar y llevar el velo es una obligación; trabajar, no”.

Musulmanas que no usan velo

“El ‘hijab’ no es uno de los cinco pilares del Islam y no determina si una mujer es musulmana o no, tampoco si es una buena persona o no. Es más, hacer del velo un gran tema dejando de lado los demás aspectos humanos es algo que viene del hombre y no de Allah”. Esta postura es la que defiende Sama, de procedencia persa-alemana, nacida en el país germano y quien hoy día reside en la comunidad autónoma andaluza. Criada con la libertad de elegir una o ninguna religión, comenzó a practicar el Islam en la madurez. “Tuve la oportunidad de experimentar lo que es vivir tanto con velo como sin él en la misma sociedad”.

Aún no lleva hijab, pues “hasta ahora me he dedicado más a mejorar mi interior”, argumenta. Sin embargo, no descarta la idea de cubrir su cabeza con el pañuelo en un futuro. “Para algunas personas soy una mujer liberal porque no uso velo y para otros mojigata e insegura porque no visto ropa corta o ajustada. Yo prefiero estar rodeada de personas que aprecian los valores verdaderos más allá del atuendo, y no quienes se van a los extremos”, apostilla. Ella se ha decantado por “ser útil a la gente”, esta cita es una de sus prioridades, y no cree necesario el uso del velo para ello. “Además, las musulmanas que no llevan velo sirven de enlace entre los dos mundos: musulmán y no musulmán”.

Religión, cultura o política

Sama no mira para otro lado. Reconoce que “si bien muchas musulmanas son obligadas a usar el velo, la mayoría no lo son”. Esta musulmana ‘puente’ señala que en Europa está aumentando la presión contra las mujeres que libremente quieren usar el velo. Asegura a OtroPeriodismo que muchas de ellas tienen menos posibilidades de encontrar un trabajo, a pesar de contar con la misma titulación y mejores calificaciones. Además, “en el momento en que las mujeres que llevan el velo cometen un error la critican no por el error sino por su religión. Los no musulmanes piensan que las mujeres que usan el velo están siendo reprimidas y la forma de liberarlas es por medio del desnudamiento”. A lo largo de los años ha sido testigo de cómo en ocasiones la misma persona trata de forma diferente a las mujeres musulmanas dependiendo de si se lleva pañuelo no. “Entonces ¿porqué son justamente ellos los que las reprimen, excluyen y rechazan?”, espeta. Para Sama, la hambruna, las enfermedades, los desastres ambientales, la corrupción, la esclavitud moderna o las zonas de guerra, son los problemas reales: “En lugar de discutir por cómo nos vestimos, deberíamos unirnos y dedicarnos a hacer cosas más útiles juntos”.

Ramzi, Ettamari y Lahlali condenan el machismo y la violencia de género. “No veo justo que una mujer haga el mismo trabajo que un hombre y no cobre lo mismo”, se queja Ettamari. “Existe la idea de que los musulmanes pegan a sus mujeres y eso no es así, habrá quien lo haga como en otras religiones, pero el Islam no dice eso”, matiza Ramzi, quien invita al resto de la ciudadanía a leer El Corán, “no a convertirse, sólo a informarse”. En cuanto a la imposición de usar el burka –oculta el cuerpo y la cabeza por completo, dejando una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos– en países como Pakistán o Arabia Saudí, las tres coinciden: “Eso es cultura, no religión, esas culturas dan una mala imagen de la religión”, zanja Lahlali.

Las cuatro con independencia de que usen o no el velo coinciden en que los no musulmanes olvidan que el uso de esta prenda era obligatorio en la religión judía y el cristianismo antes que el Islam. “¿Por qué no está mal visto que una monja se cubra, pero sí que una musulmana lo haga?”, se pregunta Ramzi. Sama, por su parte, lanza varios reproches tanto a quienes presionan a las mujeres a usar el velo como a quienes pretenden influir para que no lo lleven: “¿Dónde quedan el intelecto y los valores, si el factor decisivo depende sólo de la ropa?”.

Maria Luisa Parra

Maria Luisa Parra

En twitter @MLPARRAGARCIA Periodista.

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