Sindicalista y empleada doméstica irregular: «No puedo ser leal cien por cien con mis principios porque el Gobierno no me deja serlo»

Julia fue delegada sindical y abandonó su empleo al sufrir acoso laboral. Ahora tiene 50 años y desde hace siete trabaja como empleada del hogar. Forma parte del forma parte del 30,9% de este colectivo sin estar dado de alta en la Seguridad Social. No admite reproches “Con 640 euros no se puede vivir. A mí nadie me mantiene”.

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