‘Las brujas’ de la revolución feminista

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Diferentes Mareas como las de Jerez y la Sierra de Cádiz compuestas por mujeres diversas y valientes ‘gritan’ durante todo el año reivindicando la igualdad real, en especial durante el 8M.

“Cuando estoy con mis compañeras me da un subidón de energía. Me hace sentir muy empoderada el compartir espacio con mujeres tan concienciadas en algunos aspectos y poder aprender de ellas”. Ella es Elena Gascó, miembro de Marea Violeta Jerez, espacio abierto fundando en 2014 que colabora con la causa feminista. 

Está compuesta por personas de diferentes colectivos sociales, asociaciones de mujeres o sindicatos, entre otras, que comparten un mismo objetivo: la lucha por la igualdad real.

Para todas ellas el 8M es una fecha clave en el calendario para el colectivo a la que anteceden días de trabajo titánico. En esta jornada las mujeres son llamadas a la huelga, haciendo un parón laboral, estudiantil y de cuidados. Cada año el número de participantes va en aumento. 

“No somos expertas en feminismo. Nos gusta traer a gente que tiene más experiencia para que nos den su visión en algunos aspectos. Damos charlas en centros escolares, intentamos estar presentes en los medios, en asociaciones. También nos combinamos con otros colectivos a nivel andaluz, creando así una red de colectivos feministas para realizar acciones de protestas”, explica Gascó resumiendo así la actividad que realiza la comunidad violeta a  lo largo del año.

Marea Violeta Jerez./ Cedida

El pertenecer a un colectivo supone también obtener una serie de conocimientos para concienciar a los de tu alrededor sobre la causa. “Antes lo veía algo lejano pero ahora hablo con total naturalidad. Cuando me preguntan algo yo les explico. Me gusta que las personas vean el movimiento feminista como cercano”, cuenta Alba Ruda, de 19 años, una de las más jóvenes en la marea jerezana. 

Desde que el espacio se fundó, la conciencia feminista ha crecido. Han conseguido visibilizar problemas como la brecha salarial, el consentimiento, algunos conceptos de la violencia de género, el techo de cristal o la cosificación del cuerpo femenino. “Cosas que no teníamos en cuenta y ahora se están debatiendo”. 

Lo primero que cualquier mujer puede aprender formando parte de un colectivo feminista es la sororidad”

“Hace más de 40 años las mujeres nos rebelamos contra el sistema de prohibiciones y represión que había impuesto la dictadura. Ni tan siquiera teníamos derecho a tener derechos. Fuimos insumisas frente a las fuertes resistencias de una sociedad en la que el machismo campaba a sus anchas” expresan las compañeras Justa Montero y Haizea Miguela en un artículo de la plataforma Coordinadora Feminista.

Juana Cla, componente fundadora de esta organización reconoce que continúa deconstruyéndose. “A mi edad tengo muchas ideas interiorizadas que estoy intentando cambiar. Machistas somos todos porque la sociedad que nos rodea lo es. Nos han educado en ello. Ahora tenemos herramientas para poder acabar con eso”. 

Marea Sierra de Cádiz./ Cedida

En la Sierra de Cádiz también tienen su propia marea y hoja de ruta. En la zona rural el “cambio es mucho más complejo”. “En los pueblos estos procesos son más difíciles que en las ciudades. Requiere otro tipo de trabajos, pero la gente va siendo más permeable a nuestro mensaje”, matiza Marián García Campero, de Marea Violeta de la Sierra.

Las integrantes comparten una serie de sentimientos al respecto de trabajar en conjunto. “Lo primero que cualquier mujer puede aprender formando parte de un colectivo feminista es la sororidad. El sentirse acompañada, el saber que no estás sola, sobre todo cuando hay cosas que crees que sólo te suceden a ti pero no es así. La unión de todas nos hace más fuertes”.

No son pocas las ocasiones en las que ambas la organización de Jerez y la Sierra aúnan fuerzas. En las ‘caravanas feministas’ recorren las diferentes zonas de la localidad de Cádiz, hasta llegar a Jerez. Allí se hacen notar con banderas, pancartas y consignas.

La lucha sigue y aún queda camino por recorrer, pero las esperanzas no se pierden. Ellas gritan una vez más por todas en el gran ‘aquelarre’ del 8 de marzo, incluso por las que ya no están. Tere Chamizo, activista conocida por sus seres queridos como ‘la del megáfono’ mantiene una visión positiva del futuro. “Ojalá vayamos creciendo con los años y consigamos ser una gran marea violeta que inunde las ciudades alcanzando logros feministas”.

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