Psico Woman: «Ahora hablamos del porno como si fuera el culpable de la violencia sexual que existe»

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Fotografía: Isabel Duque, Psico Woman./ Cristina Chinchilla 

Isabel Duque, conocida como Psico Woman, habla sobre su trayectoria, sobre asuntos como el porno, los ataques a activistas y la prostitución o, por el contrario, con absoluta naturalidad, evita dar su opinión si considera que le “falta información para tener un posicionamiento claro”.

Psicóloga, sexóloga, terapeuta sistémica familiar, bloguera, feminista, ‘artivista’, #todaloca… Ella es Isabel Duque, conocida como Psico Woman. Utiliza Youtube e Instagram para llegar a la chavalería. De esta forma contrarresta la desinformación y los mitos que campan a sus anchas en las redes. Autoexigente, hiperresponsable, procura que la repercusión de su trabajo, así como el de todo el equipo que lo hace posible, no merme su humildad. Atiende a OtroPeriodismo mientras se encuentra cerca del monte con su perro en uno de esos días que ella llama “tranquilos”. Habla sobre su trayectoria, sobre asuntos como el porno, los ataques a activistas y la prostitución o, por el contrario, con absoluta naturalidad, evita dar su opinión si considera que le “falta información para tener un posicionamiento claro”.

Isabel Duque, Psico Woman./ Dudú Morejón

OtroPeriodismo.- ¿Qué has arriesgado para poner en marcha Psico Woman? Perdona, iba a decir negocio…

Psico Woman.- Negocio no es, esto es activismo, es de pringadas (risas). Yo no vengo del mundo tecnológico, no decidí dar el salto a las redes por eso. No es que viera una posibilidad empresarial. Lo que pasó es que en los talleres de los institutos me decían que donde más sociabilizaban era en Youtube. Hace cinco o seis años empecé a analizar a las youtubers que más veían. Me di cuenta de que, entre risas y bromas, había mucho contenido cargado de violencias sexistas, xenófobas, LGTBIQAfóbicas… Y entonces hicimos el programa ‘Qué veo en Youtube’, íbamos a los centros educativos  acompáñabamos poniendo una mirada crítica, de cuestionamiento. Hace cinco años no encontrábamos referentes positivos para la adolescencia. La idea fue meternos con sus herramientas y sus códigos para que haya contrainformación en la red. Y para hacer esto tuve que arriesgar, entre otras cosas porque hay mucho dinero metido dentro. Contrato a un equipo para que grabe y edite, yo de psicología sé, pero la edición no es lo mío, ni tiene por qué serlo. Asumo un riesgo económico y también personal porque todo el mundo me metía muchos miedos. Me decían: dónde vas, y ahora los haters y los trolls, eres feminista y tú sabes lo que es ser una mujer feminista que se expresa tal cual en la red… Entonces, sí, fue un riesgo total, total.

OP.- Bueno, ha merecido la pena, ¿no?

PW.- Bueno, sí, aquí sigo, eso es buena señal.

OP.- ¿Por qué crees que ha sido necesaria la irrupción de Psico Woman en el ámbito educativo? ¿Los docentes están preparados para afrontar temas de Igualdad, de diversidad afectivo sexual en los centros?

PW.- Bueno, no creo que sea necesaria. Yo ya estaba a nivel educativo era una persona de esas personas que van a centro educativos a hacer talleres puntuales y darles el entorno virtual es pensado para la chavalería, pero también hay muchos videos enfocados a toda la comunidad educativa, tanto de profesionales dirigidas a otros profesionales como videos cuyo objetivo es que lo vean profes, familias, educadores y educadoras, e incluso que le sirva también para reflexionar y profundizar en estos temas y que los usen en los institutos y en las clases.

Lo que veo a nivel de profesorado depende. Hay profes que llevan mucho tiempo trabajando el tema de coeducación y con una mirada y formación de años y años como en Andalucía. Ahora que doy formación a profesorado fuera de Andalucía me decían que de repente tenían que hablar de estos temas, hay un montón de recursos de guías, y que no saben cuál es mejor o peor, ni tenemos la formación suficiente. Creo que es el punto en el que estamos. Otras comunidades ya están las personas responsable de coeducación o de igualdad, que hace acciones en los centros pero eso luego como lo hacemos para que esa persona pueda recibir la formación y las necesidades que tenga para ejercer, aparte de la labor que hacen en el centro, la labor sin morir en el intento. Creo que la responsabilidad del profesorado es muy variada y diversa, hay de todo. Hay centros en los que han hecho propuestas muy potentes y que también han venido impulsadas y acompañadas por profesoras.

OP.- ¿Te han censurado alguna vez?

PW.- En los últimos años con la crisis ha habido un retroceso, doy menos talleres de sexualidad, hay miedos a hablar de la temática sexual. Recuerdo un centro en el que impartía el taller de amor ‘Otras formas de quererse son posibles’, con un alumnado de 16 años. Desde el equipo directivo se me pidió que por favor que no apareciese en el taller la palabra ‘follar’. Le dije que iba a hablar de amor, o sea, por mi parte no tenía por qué salir nada de sexualidad a no ser que el grupo quiera hablar de eso puesto que las preguntas serían respondidas. Insistió, hubo un momento muy irónico, le respondí: diré coito heterosexual con penetración vagina y se quedó tranquilo. Es un ejemplo muy claro de esa doble moral sexual. Seguramente, este alumnado está recibiendo un montón de información sexual de diferentes medios, igual algunos no muy fiables y, sin embargo, se hace un taller de relaciones y no quieren que salga esa palabra. Eso lo recuerdo como lo más llamativo.

¿Cómo apoyamos a compañeras que están sufriendo agresiones ya sea en el entorno virtual o físico? Tendríamos que ponernos de acuerdo y seguir ciertas pautas en el entorno virtual, como qué hacer con los bulos»

OP.- Tú política ante los ciberataques es ignorarlos y borrarlos, pero ¿que se te pasa por la cabeza cuando compañeras ‘artivistas’ que, en cierto modo se dedican a lo mismo que tú, reciben amenazas? ¿qué les aconsejarías?

PW.- Es muy personal. Cuando pasa esto, lo primero que piensas es que es injusto, no debería pasar. Hay una pregunta que no tenemos muy clara: ¿cómo apoyamos a compañeras que están sufriendo agresiones en las redes? Tendríamos que ponernos de acuerdo y seguir ciertas pautas en el entorno virtual, como qué hacer con los bulos. A veces compartes una noticia para apoyar a una compañera y es mentira, haces que se le dé más visibilidad. Por otro lado, hay que ver qué demanda esa persona. Para una el apoyo puede ir en una dirección y, para otra, la forma de afrontarlo puede ser de otra. Todo el rato decimos o sugerimos lo que tiene que hacer la otra persona y creo que hay que preguntar a la persona qué necesita y apoyarla y respaldarla.

OP.- ¿Cuál es la mayor carencia que tienen los y las adolescentes y preadolescentes en el ámbito en el que trabajas?

PW.- La gran carencia que veo es que no sabemos nada de cómo lidiar con nuestras emociones, el tema del autoconocimiento, tanto en adolescentes, preadolescentes y gente adulta. Es algo básico para la promoción de los buenos tratos, la prevención de la violencia así como que nos acompañen a sacar nuestro potencial y saber qué queremos hacer. Lo trabajo mucho en la consulta y con los grupos. Es lo que podríamos llamar inteligencia emocional e intrapersonal. Saber qué estamos sintiendo, dónde nos llevan esas emociones y qué hacer con esas emociones con las que nos cuesta más conectar como el miedo, la rabia, la tristeza… También hay que meter el género. Las mujeres pueden conectar con el miedo, con la tristeza también, pero con la rabia no tanto. Mandatos como el de “llorar es de niñas” y de  esta «educación diferencial de género» provoca bloqueos de ciertas emociones que tienen consecuencias a nivel psíquico, físico y emocional de las personas.

Hablamos mucho de la prevención de la violencia de género en las parejas jóvenes, pero me cuentan una gran cantidad de historias de conflictos con amigas y con amigos que nos hacen pasarlo fatal, nos afecta a todas las áreas de nuestra vida y no nos hablan de cómo lidiar con eso»

OP.- ¿En qué aspectos de los que trabajas piensas que debería intervenir el Estado y/o los padres?

PW.- En todos (risas). Los talleres que imparto ahora mismo tienen que ver con las emociones, con el futuro laboral… Se me conoce mucho por el trabajo con la chavalería, pero ahora mismo trabajo casi más con familia y profesorado, con comunidad educativa y ciudadanía en general. El tema de la educación sexual integral nos atraviesa a todas las personas en todas las esferas. O el tema de las relaciones. Podría haber una asignatura o un proyecto educativo de las relaciones contigo mismo, con las amistades, la familia, la pareja… Creo que es clave, ya que en general muchos de los conflictos que tenemos tienen que ver con lo relacional y no nos han explicado nada. Hablamos mucho de la prevención de la violencia de género en las parejas jóvenes, pero me cuentan una gran cantidad de historias de conflictos con amigas y con amigos que nos hacen pasarlo fatal, nos afecta a todas las áreas de nuestra vida y no nos hablan de cómo lidiar con eso. Si nos centramos en la educación sexual, yo lo entiendo como una educación sexual integral y comunitaria y con perspectiva feminista.

OP.- ¿Qué persona o institución consideras que está desempeñando actualmente un papel importante en igualdad, así como rompiendo barreras en el ámbito de la sexualidad?

PW.- Muchas, muchas, muchas personas. A nivel institucional no controlo tanto. Me gustan mucho los materiales de la sexóloga feminista Noemí Parra en el Instituto Canario de Igualdad (ICI). Me parecen una pasada, los utilizo mucho. A nivel de personas, creo que mucha gente está ahora mismo tratando las sexualidades: desde el arte, la psicología, la sexología, la  fisiosexología… En el blog comparto muchos de estos recursos y lo actualizo todas las semanas.

OP.- ¿Cuál ha sido la crítica que más le ha dolido recibida en estos años en los que lleva expuesta?

PW.- La mayor crítica está dentro de mí. Soy muy autoexigente y responsable. Y en mi familia también (risas). Pueden, desde anotar el número de tacos que digo en una charla, hasta cuestionar si las formas son las adecuadas. Muchas veces le digo a mi madre que el hecho de que ella, con más de 70 años, no entiende algunos códigos que utilizo con la chavalería, me parece que es hasta buena señal.

OP.- ¿Cómo se siente valorada a los compañeros y compañeras de profesión?

PW.- La verdad es que yo me siento muy querida a nivel de profesorado y de gente que trabaja estos temas.

OP.- Todo el mundo aprende con Psico Woman. ¿Qué ha aprendido Isabel metida en su piel?

PW.- Muchas cosas. Al principio tenía súper claro que Isa era Isa y que Psico Woman era un personaje que quería estar en los códigos de la adolescencia. Incluso tenía una ropa específica para grabar que me ponía con una finalidad concreta. Cuando me lancé a esto no tenía muchos referentes. Psico Woman me ha aportado el atreverme a hacer cosas que jamás pensé que me atrevería a hacer, me ha enseñado muchas cosas de mí que pensaba que jamás me iba a atrever, a liberarme, a ser más yo. Desde la carrera de psicología recibimos muchos mensajes con respecto a cómo tenemos que hablar, vestir a nivel de consulta… Me he dado cuenta de que existe otra cosa también que se llama la psicoterapia feminista, de que si desmontas todo eso que te han contado y eres más tú es lo que llega tanto en la consulta como en Youtube.

OP.- ¿Supone mucha responsabilidad ser un referente para tantas personas?

PW.- Yo no creo que sea referente para tantas personas, bueno me impacta esa frase.

OP.- Si lo medimos por número de seguidores, por consultas, eres el referente de mucha gente.

PW.- Sí, sí, yo misma me callo. Ostras, me paran muchas veces por la calle en diferentes ciudades. Es que soy hiperresponsable, así que me provoca unos quebraderos de cabeza muy grandes. Mis valores son la responsabilidad y también me meto mucha caña con la humildad. Creo que es fácil que el narcisismo se te suba a la cabeza. Yo me vigilo mucho y la gente de mi alrededor también lo hace. Sumo la responsabilidad y la humildad. La mayor crítica conmigo misma soy yo. Estoy aprendiendo a relajarme con la edad e intento tener todo el cuidado del mundo con lo que eso conlleva.

OP.- ¿En qué tienes todo el cuidado del mundo?

PW.- Por ejemplo, en las palabras que utilizo en los videos.

OP.- ¿Ya no dices follar?

PW.- (Risas). Sí, claro, yo quiero que me entiendan. A ver, por ejemplo, si hablo del tema de la diversidad o de cualquier contenido, procuro que la gente no binaria se sienta identificado o identificada con mi discurso. ¿Cómo haces que se sientan incluidas? Pues a través del lenguaje. Por eso muchas veces hablo con la e. Hay gente que me escribe que lo he dicho mal, entonces aprovecho para explicar por qué hablo así y a qué me refiero con eso. Por ahí voy.

Si a una criatura de diez, once, doce años, le llega un porno mainstream cargado de violencia y no se asusta, lo hemos hecho muy mal como sociedad para que normalice esas violencias»

OP.- Precisamente, te iba a pedir una opinión breve sobre varios asuntos. Uno era el lenguaje, que ya lo has mencionado. Paso al siguiente: ¿qué opinas sobre el porno?

PW.- Lo importante es saber que hay diferentes tipos de porno, que cuando nos referimos al porno como algo tóxico, hacemos referencia al porno meinstram o comercial. Hay que hablar de ello, desmitificarlo en las aulas, dar herramientas a las familias para que acompañen a sus criaturas a cuestionar muchos de los videos que les llegan o buscan. Pueden pensar que eso es sexualidad y tenemos que acompañarlos para que se den cuenta de que, en general, eso no son relaciones consensuadas, deseadas, que esos cuerpos no son reales, que están completamente digitalizados.

Todo esto lo hablamos con las familias y en los talleres de sexualidad. También creo que hay que tener cuidado, ahora hablamos del porno como si fuera el culpable de la violencia sexual que existe. No creo que haya que echarle la culpa al porno y creo que como sociedad nos eximimos responsabilidad. Siempre digo en las charlas que en la época de mis abuelos y bisabuelas, había mucha más violencia sexual que ahora y que en ese momento no había este fácil acceso al porno mainstream. Si a una criatura de diez, once, doce años, le llega un porno mainstream cargado de violencia y no se asusta, lo hemos hecho muy mal como sociedad para que normalice esas violencias. Pongo la mirada en qué podemos hacer toda la ciudadanía para parar la cultura de la violación o la normalización de la violencia sexual. Creo que es por ahí por dónde tiene que ir el trabajo. Si estamos en una comida familiar, un sobrino le levanta la falda a una sobrina sin su permiso y le reímos la gracia, estamos normalizando algo que no ha sido consentido ni deseado por la niña. Mucho contenido que se ve en series o de youtubers están cargados de violencia y de violencia sexual. Entonces hay que hablar de porno y hay que desmitificarlo, hay que decir que nada, nada, nada, de lo que sale es real.

OP.- ¿Y tu opinión sobre el sexo y la discapacidad o diversidad funcional, cómo lo viven y cómo se ve desde fuera?

PW.- Antes de ser Psico Woman, he trabajado en asociaciones de personas con diversidad funcional y discapacidad intelectual. Con ellos y con ellas hay que trabajar igual que con el resto de la sociedad. Quien necesita de verdad un trabajo para cambiar la mirada con ese tema son las personas capacitistas. Parece que no tienen sexualidad o no importara, como con las personas mayores. O todo lo contrario porque con algunas discapacidades intelectuales se habla mucho de hiper sexualidad. Veía los dos extremos.
La sexualidad es una esfera de nuestra vida que atraviesa todo nuestro ser. Las sexualidades tienen que ver con el apego, los afectos, con el derecho a la intimidad, al propio placer. La educación diferencial de género también tiene que ver con las sexualidades o la afectividad que está dentro de la sexualidad. Deberíamos hablar de un concepto de salud amplio que también englobara esto. Sigo mucho el trabajo de  Soledad Arnau, o de  Antonio Centeno que son personas con diversidad funcional que hablan de algo en lo que como sociedad nos tenemos que poner mucho las pilas.

OP.- ¿Qué te gustaría que te preguntara?

PW.- (Piensa). Soy una freaky de muchos temas. Tengo muchas ganas de que me pregunten por la psicoterapia, mucha gente no sabe que soy psicoterapeuta, o sobre la perspectiva feminista en la consulta.

OP.- Vale. ¿Cómo aplicas la perspectiva feminista en tu consulta de psicología?

PW.- Como la perspectiva feminista está en mí y es algo que me trabajo cada día, pues está en todo lo que hago, también en la consulta. Para aplicarla en la consulta he tenido que re-aprender muchas de las cosas que me contaron en la carrera de psicología. Cuando estudié no había nada que tuviera que ver con perspectiva de género. Tiene que ver con el propio proceso de despatriarcalización de la persona que te está acompañando, pero también de entender que el género es algo que atraviesa nuestra psique, nuestra salud física y emocional.

Vienen a mi consulta mujeres que han pasado por cuatro profesionales de psicología, cada uno le ha dicho una cosa. Si aplicas la perspectiva de género, ves que ella no tiene un problema sino que está viviendo una situación de violencia dentro de la pareja y nadie se ha dado cuenta y reciben terapia de pareja o mediación que está prohibido por ley. Tendría que ser obligatorio en la carrera de psicología trabajar tu propio machismo interiorizado, ver cómo hay muchos malestares que tienen que ver con la educación diferencial de género.

OP.- ¿Tratas a hombres machistas en la consulta y lo soportan?

PW.- Sí, claro. Trabajo con cero juicio, y he aprendido a hacer devoluciones con cariño para acompañar a visibilizar cómo y desde que lugares nos relacionamos. Tengo casos de personas que han venido sin saber que yo era feminista ni mucho menos la Psico Woman. También han venido chicos para revisarse los privilegios, sabían que yo tenía una mirada feminista, que les podía acompañar y dar caña por ahí. Eso también es interesante.

Maria Luisa Parra

Periodista. En twitter @MLPARRAGARCIA

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