Embarazo, violencia obstétrica y la necesidad del cambio

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¿Conoces la experiencia del parto natural?

 Actualmente se ha vuelto a la práctica de lo que se llama partos naturales o humanizados. Son cuidados que insertan la figura de la mujer como protagonista de su proceso de gestar y parir. Un método que no tiene nada de innovador, nuestras  abuelas o bisabuelas pueden haber parido así en sus casas asistidas por parteras, donde el médico sólo intervenía cuando habían problemas graves. No me refiero a partos exclusivamente domiciliarios, sino a la asistencia a partos que acompañen el proceso   fisiológico del parto interfiriendo lo menos posible.

Partos hospitalizados y cesáreas están incluidas en esta visión, pero dentro de una perspectiva más sensible y libre de dogmas institucionales.

¿Te has preguntado alguna vez cómo damos a luz hoy?

Vámonos a un hospital y los sanitarios nos guían sobre cómo actuar durante el “procedimiento”. No hay protagonismo femenino, las mujeres tienen miedo. Tienen miedo de: “¿Y si pasa algo?”

¡El miedo nos paraliza y no podemos permitirlo!

Las últimas generaciones han aprendido que lo mejor a la hora de dar a luz es ir a un hospital y dejarse guiar. Se cree que ese es el modelo ideal, seguro para dar a luz. Se ha olvidado que el embarazo y el parto son procesos fisiológicos, y que en la mayoría de   los casos no es necesaria ninguna  intervención, sólo un ambiente acogedor que respete el momento natural del parto.

Todas las mujeres tienen derecho de ejercer la maternidad con excelencia, bienestar y tranquilidad. Libre de cualquier abuso o descalificación de su potencial para dar a luz.   Consciente de sí, de su cuerpo, de sus ciclos y sentimientos.

Distanciándose cada vez más de la mirada patológica y valorando la mirada fisiológica de los partos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) defiende la asistencia al parto natural,   oponiéndose al sistema casi industrial de los paritorios tradicionales, publicando en 2018, cincuenta y seis recomendaciones para una experiencia de parto positiva.

“Queremos que las mujeres puedan dar a luz en un ambiente seguro con asistentes especializados e instalaciones bien equipadas. Sin embargo, la medicalización de los   procesos normales de parto está socavando la capacidad de las mujeres para dar a  luz, impactando negativamente la experiencia del parto”.

Dra. Nothemba Simelela, subdirectora general de la OMS para asuntos relacionados con la Familia, la Mujer, la Niñez y la Adolescencia)

 

¡Y asómbrense!

¡En febrero de 2020, sí, este año pasado! España recibió una sentencia del Comité de  la  Organización de Naciones Unidas (ONU) para la Eliminación de la Discriminación de la Mujer (CEDAW), por violencia obstétrica en un hospital gallego. Ocurrió en 2009, llevando más de diez años para que fuera reconocido por las autoridades sanitarias internacionales, pues las nacionales lo han negado desde el inicio del evento.

¿Pero, qué es la violencia obstétrica?

Cualquier tipo de violencia contra la mujer durante el embarazo, con o sin su  consentimiento, de carácter físico,  psicológico o institucional, tales como

  • Prohibir acompañantes.
  • Aplicación innecesaria de ocitocina para agilizar el  proceso del parto.
  • Sufrir toques
  • Estar obligada a serle administrados medicamentos para aliviar el
  • Recibir procedimientos sin ser consultada.
  • Amarrar alguna parte del
  • Inducir a una cesárea sin necesidad.
  • Ser sometida a una episiotomía.
  • Ser sometida a la maniobra de Kristeller (empujar la barriga de la mujer para acelerar la salida   del   bebé).
  • Ser privada del contacto con su bebé en la primera hora de vida, práctica común   durante la pandemia de  la Covid 19.

La violencia obstétrica es velada, nadie está diciendo que las instituciones hospitalarias o los sanitarios son sádicos violentos. La Violencia Obstétrica está velada por una práctica que altera el proceso perinatal natural y fisiológico de la mujer. El sistema necesita apoyo para revisar algunas prácticas que imponen una asistencia dura y fría en una circunstancia tan importante en la vida de las mujeres.

Las consecuencias de la violencia obstétrica pueden ser devastadoras, que van desde problemas psicológicos como depresión posparto, ataques de ansiedad, rechazo   del  cuerpo, miedo a las relaciones sexuales hasta complicaciones urológicas.

Encontramos en muchos sitios web y grupos de madres relatos de posparto que nos apuntan a la magnitud del problema, cuando las mujeres comienzan a contar su  experiencia de embarazo y parto entienden que no pasó solo con ellas, que alejarlas de las decisiones es más común de lo que se piensa.

El discurso: Sé lo que es mejor para ti y por eso decido yo, soy el responsable de este procedimiento y debes aceptarlo, ¿O quieres que pase algo a tu bebé? Es un discurso de terror, que oprime y aterroriza a cualquiera”

El discurso: Sé lo que es mejor para ti y por eso decido yo, soy el responsable de este procedimiento y debes aceptarlo, ¿O quieres que pase algo a tu bebé? Es un discurso de terror, que oprime y aterroriza a cualquiera.

El camino es la información, para que la mujer –junto con la asistencia de los sanitarios– elija conscientemente lo que es mejor para ella y para su criatura, trabajando en equipo y no solo unilateralmente. Este cambio da fuerza a las mujeres   para que puedan elegir la mejor   forma de llevar su embarazo y el parto.

¡Un cambio que solo puede ocurrir con información e información de calidad! Además de políticas públicas que protegen las condiciones ideales del parto porque son fundamentales para el aseguramiento de la calidad y el avance de este proceso.

Cambio de pensamiento

Ante este panorama, actualmente en varias partes del mundo, varias mujeres han comenzado a preguntarse si no pueden dar a luz de una manera más cómoda, acogedora y feliz. En un ambiente más acogedor diferente a la decoración blanca y fría de un quirófano. Con un ambiente más agradable, con menos luz, con más libertad, en su tiempo, y en el tiempo de su bebé. Con conocimiento y información. Con asistencia calificada. Utilizando tecnología y evidencias científicas para la mejor experiencia posible.

 

Por Juliana Alves.

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Revista de información social y comprometida. En Twitter @Otro_Periodismo

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