«La marioneta está marginada dentro de los lenguajes artísticos»

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La titiritera brasileña, Juliana Notari, viaja por todo el mundo con el objetivo de mostrar el uso pedagógico que posee el arte de las marionetas. 

El uso de las marionetas con el objetivo de representar historias es sumamente antiguo. Se ha llegado a encontrar muñecos articulados con hilos tanto en tumbas egipcias como excavaciones mayas. Al fin y al cabo, los títeres son una gran forma de entretenimiento que suele usarse para acercar a los pequeños grandes historias y desarrollar su creatividad.

Juliana Notari es una artista brasileña que lleva casi 20 años unida a las marionetas. Como ella misma explica, mantiene una relación muy visceral con este arte, con este lenguaje. “Es algo muy íntimo para mí” revela, refiriéndose tanto a la creación de dichos títeres como a escribir guiñoles. La marioneta, casi siempre atribuida a representaciones infantiles, tiene una potencia poética muy poderosa al trabajar con diferentes materiales y sus movimientos, por lo que forma parte del arte contemporáneo actual. 

Como el de músico o cualquier de artista, elaborar una marioneta es un oficio que nace por la necesidad de expresarse. Requiere mucha práctica y estudio para dominarla. También mucho interés por conocerla y explorarla al ser un arte cinético, que se da por el movimiento con los hilos del títere gracias a las articulaciones que posee. “Es un oficio que exige mucha dedicación”, manifiesta Notari sobre la creación de las mismas. 

Concreta que hay multitud de técnicas, diferentes mecanismos, formas y materiales para crear distintas marionetas y tantas variedades que cada una de ellas es única, no hay dos iguales.

Habitada/ Juanjo Palacio

“Mis marionetas no están hechas de madera o papel, sino de materias infinitas” confiesa la brasileña. Entre esas materias se encuentran cortezas de árboles, frutas secas, plásticos…  “Todo es potencia para crear la piel, cada uno de ellos está enfocado a hacerlas únicas porque poseen unas características propias. En los ojos hay que detenerse, pues son esenciales con el fin de darles vida”. Hay que concederle ese brillo que tienen los de los humanos –detalla la artesana– para que así el títere sea un elemento expresivo y no un objeto inerte inerte. Y el corazón, el alma, realmente insufla vida a la marioneta. 

Juliana Notari trabaja también en defender un espectáculo de títeres dedicado a un público adulto, dando talleres por todo el mundo sobre la didáctica de la marioneta, intentando abrir caminos a otras generaciones de titiriteros. “No solo se trata de trabajar en el escenario, sino también con la clase artística” opina la artista, quien viaja por diferentes partes del mundo para ofrecer diferentes talleres, como el anteriormente nombrado en L’Hospitalet de Llobregat o el próximo, en Jerez de la Frontera. 

Mis marionetas no están hechas de madera o papel, sino de materias infinitas”

Estos talleres están destinados a profesores, educadores y artistas forman parte de su estudio de la Pedagogía de la Marioneta Libre. El objetivo es desarrollar el títere como método de expresión. El taller ‘La marioneta como práctica de la libertad’ es su próximo proyecto que llevará a cabo en Jerez. “Estoy abriendo caminos y discusiones, creando lugares dedicados a crear, difundir, todo lo relacionado con este arte. Porque creo en la potencia poética de este lenguaje” pues, afirma, ese es el principal objetivo de estos talleres. 

Aún así, «la marioneta está marginada dentro de los lenguajes artísticos» confiesa la artista brasileña, pues a pesar de ser consideradas una desviación del teatro, cuenta con muy pocos apoyos dentro del arte. “Esta es una de mis grandes luchas” reconoce Juliana Notari, al hablar de la escasez de ayudas que se encuentra el arte del titiritero. “Quiero abrir caminos que sean un arte para todas las personas, que tengamos reconocimientos dentro de nuestro arte”.

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