Muchos estudiantes asisten a clase “intoxicados” y “anestesiados” tras fumar cannabis

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Fotografía: JuanRa Aramburu. 

Muchos jóvenes españoles reconocen fumar cannabis antes de entrar a clase para poder “afrontar su vida” y por las “escasas” perspectivas de futuro que les brinda la sociedad, según han avisado diferentes expertos con motivo de la presentación del ‘Estudio Sociológico Cualitativo sobre consumo de alcohol y cannabis en jóvenes y adolescentes’, realizado por la sociedad científica Socidrogalcohol.

Actualmente, la edad de inicio de consumo al cannabis se sitúa entre los 16 y 17 años, si bien, y a diferencia del alcohol, los jóvenes que fuman hachís o marihuana suelen pertenecer a grupos reducidos, de confianza y donde saben que son aceptados.

De hecho, en el trabajo se ha puesto de manifiesto que los adolescentes que reconocen consumir hachís o marihuana lo hacen durante el día, a la entrada del instituto y en los recreos, acudiendo así a las clases con un estado de “intoxicación” producido por estas sustancias.

Un consumo que, además, está normalizado y hace que aquellos que trafican con la sustancia no sean vistos como ‘traficantes’ sino como ‘colegas’. Y es que, suelen creer que es natural y tiene un uso terapéutico, lo que podría explicar que lo vean como una forma de “anestesiarse” y “regular sus emociones”.

“Los jóvenes reclaman sentirse apoyados, por lo que es necesario que les ofrezcamos optimismo de cara a su futuro, ya que con la crisis ha habido un aumento de aquellos que quieren vivir el presente ya que les es duro pensar en su futuro”, ha explicado la presidenta del Consejo General del Trabajo Social, Ana Lima.

Del mismo modo ocurre con el alcohol, sustancia que comienza a probarse entre los 13 y 14 años y que se utiliza como un “ritual de paso” para dejar de ser un “niño”. Los fines de semana es cuando mayoritariamente se consumen bebidas alcohólicas por parte de los jóvenes y los motivos por los que lo hacen es para mejorar sus habilidades sociales, facilitar acciones que sólo se permiten bajo los efectos del alcohol.

Pero, a pesar de que se han demostrado los peligros que tienen las bebidas alcohólicas en la maduración de los jóvenes, éstos no tienen percepción del riesgo por ser legal y estar está normalizado su consumo en la sociedad, en sus propias casas.

Los responsables de la encuesta han avisado de que las parejas donde el chico es el consumidor hay mayores probabilidades de que la chica consuma, ya que ellas reconocen hacerlo para gustarles, mientras que ellos lo hacen por ser “más valientes, más machotes”.

“Es llamativo que los jóvenes lleguen a ver más peligroso el tabaco que el alcohol y cannabis, por lo que es necesario que la sociedad medite qué está pasando, si realmente se está abordando el problema y si se está haciendo lo suficiente”, ha recalcado la delegada de Socidrogalcohol en la Comunidad Valenciana, Stella Vicens.

Aunque en todas las regiones hay jóvenes que abusan de estas sustancias, el trabajo, realizado en 12 comunidades autónomas, ha mostrado que en Galicia y Melilla los jóvenes empiezan más tarde a beber alcohol (14,2 años), mientras que en Aragón son los más precoces (13,4 años). En cannabis, los que antes empiezan a fumarlo son los adolescentes de Baleares, Cataluña, País Vasco y Ceuta (14,6 años), y en Andalucía, Castilla y León y Melilla los que más tarde lo hacen (15,1 años).

Las tres comunidades donde el alcohol adquiere mayor prevalencia son la Comunidad Valenciana, Castilla y León y Navarra, regiones que, junto con el País Vasco, presentan cifras de borracheras que superan la media nacional. En cuanto al conocido como ‘binge drinking’, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Navarra es donde más se practica este patrón de consumo y, donde menos, en Ceuta, Melilla, Canarias y Baleares.

La práctica del botellón está más extendida en Castilla-La Mancha y Extremadura y donde menos en Canarias, Galicia, Ceuta y Melilla. Además, la Comunidad Valenciana, junto con Cataluña y País Vasco lideran el consumo de cannabis entre los jóvenes, si bien Ceuta, Melilla, Extremadura, La Rioja y Castilla-La Mancha se sitúan entre las regiones cuyos adolescentes fuman menos hachís o marihuana.

Con todo ello, el presidente de Socidrogalcohol, Francisco Pascual, ha subrayado la importancia de que las familias se impliquen más en educar sobre los riesgos que conlleva el consumo de cannabis y alcohol entre los jóvenes, más allá de si aprueba o no, y de que la sociedad luche por ellos para ofrecerles un futuro más esperanzados.

También, los expertos han abogado por fomentar el trabajo en redes de los diferentes profesionales, incorporar en la educación asignaturas que atiendan a la persona de forma integral, formar a los profesores en aspectos emocionales y de habilidades para la vida y aumentar la concienciación social sobre los peligros del consumo de alcohol y cannabis.

“Los problemas del consumo en los menores son el problema del mundo adulto, por lo que si no atendemos a lo que verbalizan los jóvenes seremos poco eficientes en la prevención”, ha zanjado el delegado para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco de Asis Babín.

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