Cómo se vive el Orgullo LGTBI y el día a día en ciudades y pueblos

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A finales de junio y durante la primera semana de julio las calles del distrito de Chueca de Madrid se llenan de miles de personas con un motivo común: reivindicar los derechos del colectivo LGTBI. Durante ese periodo de tiempo, se celebran eventos culturales, deportivos y de ocio; mucha música y fiesta; y por supuesto, no falta el buen ambiente, el respeto y la igualdad. 

Madrid, y en concreto, ese barrio son uno de los referentes de toda España. Durante todo el año esa zona de la capital está repleta de banderas del Orgullo LGTBI, bares con un ambiente del colectivo y mucha pluralidad en todos los sentidos.

En Villanueva de los Castillejos, un pequeño municipio de Huelva, el cual no llega a los tres mil habitantes, vive José Antonio Ponce. Él cree que vivir en un pueblo con poca gente complica el hecho de declarar su orientación. José Antonio afirma que en “una ciudad hay más diversidad de gente”, y eso ayuda a abrirse. 

Cuanto “más pequeño es un municipio y más te conoce la gente, más te señalan con el dedo”, comenta Luis Vadillo de Plasencia (Cáceres). Ponce coincide con el extremeño, que además todavía puede “escuchar a las señoras murmurando cuando pasa por el lado”. Sabe por una amiga que hablan de él “de forma despectiva por el hecho de ser como es”. Estar en el boca a boca de la gente era lo que más le asustaba a Alfonso Gordillo (Valenzuela, Córdoba) antes de declarar su sexualidad. Sin embargo, no le dio importancia. “Fueron tres, cuatro días como mucho”, y no fue a más. 

 “La oveja que se desvía del rebaño recibe críticas por parte de la población más cerrada”.

José Antonio Ponce, Villanueva de los Castillejos (Huelva)

Todos coinciden en que en las zonas rurales y lugares de menor número de habitantes, importa más el famoso “¿Qué dirán?”. Vadillo asegura que hay dos barreras que superar cuando se declara la orientación: “Primero hay que superar la barrera del qué dirán y luego ya la barrera de abrirse libremente a quién tú eres”

Ponce sostiene que en una ciudad no te encuentras problemas en este sentido. “En realidad a casi nadie le importa, todo el mundo va a lo suyo sin meterse en la vida de la gente con la que se topan”. Es algo con lo que Esther Porras, de Piornal (Cáceres), está de acuerdo: “En una ciudad grande eso de ‘no me siento juzgado porque tiene una mentalidad mucho más abierta’ es falso”. La piornalega, que ya no oculta su bisexualidad, comenta que “en Madrid hay muchísima más individualidad y menos cercanía. La gente no se conoce y no hay ningún sentimiento de unidad”, expresa que “simplemente es como si no existieras”.

“En una ciudad grande eso de ‘no me siento juzgado porque tiene una mentalidad mucho más abierta’ es falso”.

Esther Porras, de Piornal (Cáceres)

Alfonso Gordillo, no ha recibido ningún tipo de insulto ni ha tenido problemas tras declararse bisexual. Pasea con su pareja por el pueblo con absoluta normaliad. Sin embargo, en el caso de José Antonio no sucede igual. “La oveja que se desvía del rebaño recibe críticas por parte de la población más cerrada”, cuenta. Vecinos le dejaron “de dirigir la palabra”. Luis Vadillo, por su parte, también ha recibido algún tipo de insulto, “en mi infancia y mogollón en el colegio”. Su infancia estuvo marcada por ser “el mariquita del colegio, el mariquita de catequesis, el mariquita de todas partes”. Unos insultos que en su caso con los años fueron cambiando: “A medida que vas creciendo tu manera de ser cambia. Ya no te sientes víctima y si te insultan, contestas. Y ya no te ven tan débil”.

  • Brotes verdes


A pesar de todo, se están logrando avances en la mentalidad de la gente en las zonas rurales y en los pueblos. En Plasencia, cuenta Luis que sí hay mejoras. Cuando llega la semana del Orgullo LGTBI, Vadillo ve banderas del orgullo en los balcones, o incluso, en el ayuntamiento. Además, afirma que cuentan con concejales homosexuales.

Por otro lado, una mujer lesbiana, que no quiere dar su nombre, del pueblo de Don Benito sí que considera su municipio con una mentalidad abierta, “siempre se ha dado espacio a iniciativas LGTBI”. Cuenta que “se han realizado muchísimas” actividades para informar, desde charlas en los colegios y centros educativos hasta manifestaciones. Durante la semana del orgullo “las calles se pintan y se iluminan con los colores de la bandera”. Además “viene gente a dar conciertos”. Don Benito dispone de asociaciones como Comisión 19M que promueve el colectivo y denuncia cualquier situación de LGTBifobia, según cuenta la joven extremeña. 

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