El Día de la Madre es una celebración absurda

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Desde que soy madre me he dado cuenta de que esta es una celebración absurda. ¿Creemos que porque un día le hagamos un regalito o le demos un beso a nuestras madres se puede compensar todo lo que hacen o han hecho por nosotros? ¡Ni de coña! Ahora bien: olvídate de felicitarla y estás muerto. La maternidad, en general, es una putada. Es el trabajo más duro y desagradecido de todos. Desapareces como persona, en serio, ¡Desapareces! Y entonces es cuando comienza la ardua tarea de reencontrarte, aunque sea solo un poquito.

En el mejor de los casos, tu hijo es un bendito, y cuando pasan los primeros meses vuelves al trabajo, a las amistades, a las conversaciones de adultos y a las cenas en pareja… Así, poco a poco, vuelves a ser persona, no la que eras antes, sólo persona. Sin embargo, habrá quien te critique, se meta en tu vida y te juzgue diciendo q eres una mala madre, una «madre cuervo» que las llaman en el extranjero, porque vuelves a tu vida anterior y delegas el cuidado de tus hijos. Lo hace sin tener en cuenta el grado de culpabilidad que sientes —hay de todo, incluso las q no se sientan culpables en absoluto, y tampoco es criticable— por «abandonar» a tu hijo y querer volver a esa parcela de tu vida en la que eras TÚ, no mamá. 

En el ¿peor? de los casos (no lo sé… para mí lo es, pero es todo taaaaan subjetivo), te entregas en cuerpo y alma a tu hijo. No esperas una recompensa ni una medalla, lo estas haciendo porque crees que es lo tienes q hacer, pero en el fondo sí que deseas, como mínimo, un beso al final del día y un reconocimiento a tu esfuerzo que, muchas veces, no llega. Te levantas a las seis de la mañana tras una noche en duermevela puesto que le estás vigilando con el ojo de Leticia Sabater. El churumbelito en cuestion está incómodo por lo que sea y decide pagarla contigo: patadas, llantos histéricos y manchas de caca. Esta es la historia de esta noche, pero se repite sin descanso durante los meses o años que dura la convivencia/dependencia 7días/24horas, y eso sin contar la lactancia, que no he experimentado pero tampoco debe ser moco de pavo. No duermes, estás agotada, sucia y de mal humor, pero eso no es lo peor; tienes la mente tan absorbida por las necesidades y requerimientos de la criatura, que ni siquiera cuentas con cinco minutos para pensar por ti misma. Estas anulada, en serio, sin exagerar, desapareces y, una vez dentro de esta dinámica, es muuuuucho más difícil encontrarte que en el primer caso. 

Te enfrentas a las críticas. Las de la sociedad, que te acusa de perpetuar el heteropatriarcado. Las de tus allegados, que opinan muchas veces sin entender. Y las tuyas propias, que de verdad, son las que más duelen»

También te enfrentas a las críticas. Las de la sociedad, que te acusa de perpetuar el heteropatriarcado. Las de tus allegados, que opinan muchas veces sin entender. Y las tuyas propias, que de verdad, son las que más duelen. Y cuando decides que ha llegado el momento del destete emocional, vuelven a criticar, sin piedad, sin meterse en tus zapatos, sin olvidar la jodida CULPA q te persigue implacable durante toda la maternidad: culpa cuando te das cuenta de que te has equivocado, culpa cuando te separas de ellos y te sientes mejor de lo que te has sentido en meses, culpa por no ser mejor madre… Juro por la diosa que hay días en los que sopeso la idea de acabar con todo. Hay dos opciones: o cojo la puerta, carretera y manta y que les den por el culo a la niña, al padre y a todos los ascendentes de ambos; o tomo la vía rápida y me quito de en medio de manera permanente. Puede parecer exagerado, pero me ha pasado por la cabeza más de una vez. Y si no lo haces es precisamente por esa persona, porque desde su llegada ya solo importa ella. En estos casi dos años he llorado más que en toooodo el resto de mi vida! Algunas lágrimas de amor y emoción, pero la mayoría de rabia e impotencia. 

A pesar de todo (y aunque me oiréis decir lo contrario en más de una ocasión), aún sabiendo todo lo que sé ahora, volvería a hacer exactamente lo mismo. Porque la amas, por encima de todas las cosas (sobre todo, por encima de ti misma), de una forma visceral, indefinible e incuantificable. Pero eso no quita para que sea lo mejor y lo peor q te ha pasado en la vida. Tu vida anterior ya no existe: ni la dedicación al trabajo, ni la relación con tu pareja, ni el tiempo de ocio (¿ocio? ¿qué es eso?) ni tus propias inquietudes… En serio, nada es igual, por mucho que te intenten vender lo contrario. Podrás poner parches para solucionarlo, intentarás ser un poco egoísta porque te lo mereces, pero lo anterior no vuelve

 ¿Compensa? ¿Merece la pena? No sabría decirlo. Te miran y olvidas que llevas pelos de ‘chewacca’ y q no pisas una peluquería desde hace un año; te dan un abrazo y dejas de notar q sólo has dormido dos horas; te dan un beso y piensas que es lo mejor que has hecho en tu vida…

Amor infinito, sacrificio, generosidad, culpa, emoción, llanto, entrega… todo eso y más es la maternidad, al menos para mí. Porque cada madre es diferente y cada hijo también, por eso no podemos comparar ni juzgar, cada una debe vivir su maternidad como quiera y pueda.

Cabecera OtroPeriodismo, revista de información social y comprometida.

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