“Gran parte de la prensa está del lado de la banca y de los grandes fondos inmobiliarios”

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El redactor y coordinador de la sección de Economía de El Salto, Yago Álvarez, reflexiona sobre cómo será la economía después de la pandemia. Y advierte: “Nadie está libre de las consecuencias de una crisis”.

Criado en una familia humilde con dos hermanos, estudiante de Administración y Dirección de Empresas y con un acento de izquierdas, Yago Álvarez Barba (Pontevedra, 1980) rompe todos los moldes de un economista típico. Al ver que no encajaba en el sector de la banca por su ideología, el desgarbado economista decidió adentrarse en el mundo del periodismo, en el que sigue desde 2014, cuando empezó a colaborar en la cooperativa de medios de comunicación El Salto. Defiende el movimiento ecologista, postura que choca bastante con el modelo de economista capitalista y que fomenta el consumismo que todos conocemos.

OtroPeriodismo.- No vamos a preguntar cuánto dinero hay en tu cuenta, pero ¿te podemos preguntar cuánto cobras de media al mes?

Yago Álvarez Barba.- En El Salto todos cobramos lo mismo, unos 1.070€. Aunque hay una excepción. Los miembros que tienen hijos ganan un plus, pero el resto cobramos exactamente lo mismo.

OP.- ¿Cómo era el nivel económico de tu familia durante tu infancia y adolescencia?

YA.- Mi familia ha sido siempre bastante obrera. Mi padre era revisor de trenes, y mi madre ha sido modista en horas sueltas en algunas tiendas, o arreglaba bajos. Nos pudieron pagar una carrera a mí y a mis dos hermanos, pero nunca ostentamos una economía boyante

OP.- Te tomaste unos meses sabáticos. ¿Por qué? ¿Te cambió la mentalidad?

YA.- Necesitaba un descanso y tenía muchas ganas de realizar un viaje largo con mi pareja. Entonces estuvimos seis meses viajando por América Central. Ya hice otro parecido hace seis años; me fui tres meses aproximadamente también a Centroamérica. Este tipo de viajes te hace ver todo desde otra perspectiva. Vienes con las pilas recargadas y con ganas de hacer cosas de nuevo.

Ser de izquierdas y trabajar en la banca es muy complicado”

OP.- ¿Qué obstáculos has sorteado en tu vida profesional por tu acento de izquierdas? ¿Es difícil dedicarse al periodismo económico con ese acento?

YA.- Lo mío viene desde más atrás incluso. Como salí de la carrera en plena burbuja inmobiliaria, lo fácil era entrar en banca. Estuve trabajando en ese sector unos años. Ser de izquierdas y trabajar en la banca es muy complicado. No sueles tener nada en común con el resto de la plantilla. Al final me di cuenta de que no encajaba y ése fue mi mayor escollo. Como me gustaba mucho escribir empecé a hacerlo en periodismo. En este sentido sí he tenido suerte ya que en noviembre de 2014 unos amigos y amigas montamos El Salmón Contracorriente, un medio de comunicación que era social y alternativo. Unos años más tarde, cuando Diagonal creó El Salto como una cooperativa de unión de medios diferentes, me pidieron formar parte. En el tema periodístico lo he tenido fácil porque siempre he sido libre de publicar lo que  he querido, sin ningún tipo de director, ni anunciante del que depender.

OP.- En tu opinión, ¿cuál sería el sistema económico ideal?

YA.- Es complicado. No creo que haya un sistema económico ideal en sí pero lo que está claro es que el capitalismo no funciona y tenemos que cambiar los ejes de lo que queremos lograr con la economía. Claramente, el sistema que tendría que imperar ahora para no fracasar es uno donde el ecologismo sea el eje principal. El planeta tiene un límite. Tiene que haber un sistema económico con carácter distributivo. El actual sistema de sociedades anónimas y de reparto de dinero a dividendos premia más al rentista, que ya tiene el capital de antes, y al trabajador. Este sistema no ha hecho más que ampliar desigualdades. No creo que haya un sistema sobre la mesa, pero sí creo que hay algunos sistemas en los que lo público y lo democrático tienen más fuerza, el ecologismo está por encima, el género está por encima, etc. 

No creo que haya un sistema económico ideal en sí pero lo que está claro es que el capitalismo no funciona y tenemos que cambiar los ejes de lo que queremos lograr con la economía”

OP.- En tu link de Twitter aparece la frase “aprende economía para que no te joda un economista”. ¿Cómo se aprovechan los economistas de personas principiantes en economía?

YA.- Más allá de principiantes, se aprovechan de todo aquel que no tiene mucha idea. Una de las principales barreras que queríamos eliminar cuando montamos El Salmón Contracorriente era ‘traducir’ un poco las noticias de economía. El lenguaje económico, sobre todo el de la prensa económica y de las grandes empresas está hecho a propósito de una manera complicada. Cuanto menos sepa la gente de economía, más la ignoran, más la dejan a expertos y así queda en manos de unas pocas personas. De ahí viene ese lema que me inventé cuando abrí mi cuenta de Twitter y esa deriva de periodismo que he hecho yo desde entonces. Siempre he intentado que sea muy divulgativo. Sólo hay que ver los casos de las preferentes, las hipotecas con cláusula suelo. La gente ha afirmado estos productos sin pararse a leer y que luego han resultado ser cláusulas realmente abusivas y estafas. Entonces ahí es donde se aprovechan los expertos en economía.

Cuanto menos sepa la gente de economía, más la ignoran, más la dejan a expertos y así queda en manos de unas pocas personas”

OP.- Los tres meses de Estado de Alarma han obligado a cerrar miles de pymes, mientras que la fortuna de las 16 personas más ricas de España aumentó un 16%. ¿Qué solución le darías a la crisis económica actual y que, a su vez, la clase baja no salga perjudicada?

YA.- Se debe hacer un sistema de reactivación de la economía que venga desde lo público. Esta diferencia se debe a que en este sistema económico donde el que tiene el capital tiene una mayor fuerza y aprovecha mejor sus ventajas, mucho más que las pymes, que no tienen acceso al crédito con tanta facilidad. Por otro lado, están las medidas que se ponen ahora mismo para favorecer la economía. La principal es la grandísima inyección de dinero procedente del Banco Central Europeo, que va destinada principalmente a la banca y a los grandes inversores, y ellos deciden dónde meterlo y dónde no. Es decir, se está inyectando muchísimo dinero que podría servir para reactivar y sostener a todas esas pymes pero se les da a unos bancos y ellos deciden qué hacer. Se debería hacer un sistema de rescate total a todas las pymes con inyecciones directas de dinero. Necesitamos medidas económicas que impulsen el consumo para que se puedan mantener esas pymes, no simplemente que paguen rescate o que inflen los valores de sus acciones, que es lo que ocurre actualmente. No creo que haya una fórmula mágica pero sí creo que tiene que existir una red de seguridad en la que se inviertan miles de millones de euros en mantener las cuentas de estas empresas. Por otro lado, está el tema de las deudas. Son empresas que tienen deudas hasta con las administraciones públicas, las cuáles les cobran unos grandes tipos de intereses. 

Se está inyectando muchísimo dinero que podría servir para reactivar y sostener a todas esas pymes pero se les da a unos bancos y ellos deciden qué hacer. Se debería hacer un sistema de rescate total a todas las pymes con inyecciones directas de dinero”

OP.- ¿Cómo afecta una crisis económica como la actual a personas que trabajen, por ejemplo, como profesores? A ellos no les influye la crisis directamente…

YA.- A un funcionario no le va a afectar directamente a su nómina, pero una crisis económica afecta a todo el mundo. Tienes que estar muy despegado de la realidad para que una crisis no te afecte por algún lado. Si hay más personas pobres en tu municipio tarde o temprano a ti te va afectar de una manera u otra. Creo que el sistema de funcionariado, en el que tenemos gente con la seguridad de que no va a perder su nómina es también uno de los sustentos de nuestra economía y de nuestro consumo. Si ahora despidiéramos a funcionarios y pusiéramos en peligro esa seguridad, los que no fueran despedidos empezarían a ahorrar por miedo y eso sería una catástrofe a nivel económico y de consumo interno. Creo que, aunque no les afecte a la nómina, nadie está libre de las consecuencias de una crisis.

OP.- ¿Hacia qué tipo de mundo nos dirigimos cuando acabe la pandemia? ¿Cómo cambiarán los patrones de consumo?

YA.- Esta pandemia va a causar una inseguridad en todo el mundo. Incluso la gente que pensaba que tenía la vida solucionada, igual ahora mismo un alto porcentaje ya no lo cree tanto, lo cual va a cambiar muchos patrones de consumo. Creo que habrá más ahorro. La gente va a tener más miedo. Los que puedan van a intentar ahorrar más. Luego está el tema del teletrabajo, el reparto, el hecho de no ir tanto a las tiendas. La cultura va a ser un desastre, pocas personas se meterán en cines por miedo. Toda la inseguridad que nos ha causado este virus y esta crisis creo que va a cambiar mucho el consumo. La parte positiva es que a mí me gustaría pensar que vamos a tomar más conciencia de, por un lado, que este tipo de virus y crisis vienen por un desgaste ecológico del planeta y, por otro, nos hemos dado cuenta de que un parón, tanto de oferta como de demanda, y un parón de las cadenas de transporte globales debe hacernos ver que hay que reindustrializar los países y volver a consumir más local. Es decir, que todo el proceso de la globalización que hizo que todo viniera desde el otro extremo del planeta pues se retraiga un poco y tomemos conciencia de que hay que consumir productos de un circuito más corto. No me refiero a medidas proteccionistas impuestas, sino a una concienciación de la población.

Hay que reindustrializar los países y volver a consumir más local”

OP.- ¿Es posible mantener este nivel de producción y consumo sin matar al planeta?

YA.- Está bastante claro que lo que consumimos, sobre todo en el mundo occidental, supera con creces lo que deberíamos para mantener el planeta. Hay una frase de Luis González Reyes, de Ecologistas en Acción, que me parece muy esclarecedora. No la recuerdo exactamente pero se refiere al hecho de que el planeta no da para consumir lo que consumimos, pero sí nos daría para vivir si todos consumiéramos menos. El sistema capitalista en el que hemos estado viviendo durante las últimas décadas muestra ahora mismo todos sus fallos, ya no sólo en lo ecológico, sino también en sistemas de producción. Nos tenemos que preparar para nuevas crisis, sobre todo climáticas y eso pasa por un reparto del consumo, una disminución y un decrecimiento.

Yago Álvarez, redactor y coordinador de la sección de Economía de El Salto./ Álvaro Minguito

OP.- ¿Piensa que el problema de la okupación es tan grave, o los medios de comunicación ofrecen un tratamiento amarillista de este tema?

YA.- No hay problema de okupación, hay problema de vivienda. Miles de familias están en la calle. Gran parte de esa okupación es por necesidad. Son personas que no saben dónde vivir. Esto es lo que lleva a la okupación ahora mismo. Gran parte de la prensa está del lado de la banca y de los grandes fondos inmobiliarios, porque son los que pagan la mayor parte de su publicidad, y tienen que defender un mercado que les da muchísimo beneficio. ¿Cómo lo hacen? Pues criminalizando a todo el mundo que okupa y creando una especie de alarma social, que es totalmente falsa. Se vende que en el trayecto de tu casa a la panadería vienen unos okupas y te quitan tu casa. Se confunde okupación con allanamiento, exageran ciertos casos de okupación, se inventan estadísticas, meten a todos en el mismo saco, con tal de criminalizar a la gente que sólo necesita una vivienda. El verdadero problema es la vivienda y la banca y los fondos inmobiliarios tienen gran parte de la culpa.

No hay problema de okupación, hay problema de vivienda (…). Se vende que en el trayecto de tu casa a la panadería vienen unos okupas y te quitan tu casa. (En los medios) Se confunde okupación con allanamiento, exageran ciertos casos de okupación”

OP.- El SMI ha subido a 950€, un 5,5% más en un año. Sin embargo, el precio del alquiler subió un 50% en un lustro. ¿Cómo puede un joven independizarse del hogar familiar en estas circunstancias?

YA.- Pues sólo pueden unos privilegiados que tengan unos salarios mayores que normalmente ya te vienen por un nivel de estudios superiores, etc. No es mucha gente la que puede independizarse ahora mismo. Sobre todo en grandes ciudades como Madrid, donde si quieres independizarte te tienes que ir a vivir más lejos que el extrarradio. El SMI es de 950€ cuando en Madrid el alquiler para una persona no baja de los 700€. Es una locura, que lo que hace es empujar a los jóvenes  a la precariedad, a seguir compartiendo piso, etcétera. No va a poder realizarse y no tendrá una vivienda ni unas condiciones dignas de vida.

OP.- ¿Qué debería tener claro sobre economía alguien que se esté iniciando en el aprendizaje de este campo?

YA.- Lo primero es que no hay que creerse los mantras mil veces repetidos. Lo que falla en las universidades de economía y en toda la prensa económica es que se dan por hechos los postulados de la teoría clásica económica: siempre hay que seguir creciendo y buscar el máximo beneficio por encima de todo, la libre competencia es lo mejor, etc. Además debe saber que todo lo que se ha  enseñado de economía en los últimos 50 años está marcado por la teoría neoliberal y que, por lo tanto, hay que dudar de ella.

OP.- ¿Cómo se puede combatir contra la epidemia de las ‘fake news’? ¿Cuál es la salud actual de los medios de comunicación?

YA.- Ahora se está hablando de una ley para combatir las ‘fake news’. No tengo todavía una opinión formada sobre ella porque no he podido leerla, pero yo creo que tiene que haber una intervención por parte de los poderes públicos cuando se detecta una ‘fake news’ que tiene claramente una intención. Por ejemplo, a un periódico que miente sobre un partido político, etcétera, le condenaría a multas por difamación de ‘fake news’. Haría una tabla de denuncias que fueran acordes también al beneficio de ese medio. Pienso que, además, tendría que haber un sistema de rectificación mucho más serio para los medios de comunicación.

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