Tristeza, pase lo que pase

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Fotografía: https://twitter.com/EkonMolina

Otra portada de periódico, otro informativo, otro debate, justo ahora mismo tendrán lugar cientos de conversaciones sobre este tema. Y así desde hace ya tiempo, demasiado, tanto para los catalanes como para el resto de españoles que siguen sin entenderse unos con otros. Debaten sobre justicia con una sociedad dividida que ahora vive, la que es y será su etapa más oscura, tanto para los de un bando como para los del otro; tanto para quienes han perdido el Parlamento en el cual creían celebrando unas elecciones impuestas, como para aquellos que ven cómo los quieren dividir del resto de los españoles aceptando una medida exclusiva y excepcional para intentar volver a la situación previa al 1-O.

Así es como están las cosas ahora. A días de las elecciones no se sabe qué va a ser de la que un día fue la tierra en la que yo mismo nací y crecí. Veo —igual que todo el mundo— la capacidad de las personas de no saber llegar a entenderse, de dejar que estén sucediendo todas aquello que hemos estado viendo a través de informativos y del resto de medios de comunicación de una forma diaria y agotadora.

Entristece pensar que los que realmente sufren las consecuencias de este bombardeo son las personas. Animo a preguntar de qué sirve tanta discusión sobre una sociedad si nadie piensa en esa sociedad, en las propias personas trabajadoras y familias en general que son sus pilares fundamentales, que están viendo día a día cómo empeoran sus circunstancias sin un futuro claro a corto plazo.

Parece que nadie se da cuenta de que el bando ganador de las elecciones del próximo día 21, sea cual sea, no podrá construir nada sobre estos cimientos chapuceros»

Acabamos viendo cómo se discute a diario sin llegar a un acuerdo. Ya nadie sabe qué es lo correcto, quién tiene o no tiene razón. Todo tiene sus matices, diferentes tipos de gris; se mezcla la ética, la legalidad, el patriotismo, la justicia, etc. La gente discute sobre quién de todos los elegidos políticos tendrá más razón. La respuesta es fácil: nadie la tiene, o todos la tienen. Es una situación compleja y una situación específica que se ha de individualizar, y en la que se deberá llegar a un acuerdo. El tiempo de demora en alcanzarlo acabará provocando mayor precariedad por la pérdida de trabajos e inversiones, sin hablar de las enemistad que se crea entre vínculos próximos por motivos políticos y del deterioro no sólo el ámbito financiero, sino del personal.

Tristeza es la palabra que traduce lo que veo desde la distancia al ver la tierra en la que crecí, tristeza al ver cómo todos aquellos a los que llegué a conocer están en el epicentro de esta guerra mediática, a la defensiva de cualquier comentario al respecto. Tristeza al ver como otros juegan con las leyes y los derechos de todos sin importarles que será de ellos. Tristeza al ver la gente dividida. Tristeza al ver eternizar está situación por el mero hecho de que los que deben solucionarlo son incapaces de hacerlo. Y tristeza porque parece que nadie se da cuenta de que el bando ganador de las elecciones del próximo día 21, sea cual sea, no podrá construir nada sobre estos cimientos chapuceros.

Cristian Godoy

Médico.

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