Hombres feministas que viven fuera del armario

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“Mi marido me pega lo normal, pero esta vez se ha pasado”. Fue la frase de una paciente que aporreó la conciencia del médico forense Miguel Lorente (1988). En la actualidad, experto en el estudio de la violencia interpersonal, muy especialmente en el de la violencia de género, es uno de los hombres feministas más activos y embestidos por los defensores a ultranza de la sociedad machista tradicional y el sistema patriarcal.

Lorente no pone paños calientes a las nuevas realidades y señala abiertamente a los neomachistas, es decir a quienes equiparan el feminismo con el machismo con el fin de cuestionar los derechos de las mujeres, la autonomía y la independencia ganadas.

“Los hombres quieren que lo masculino sea referencia. No entienden que el hombre no sea siempre la referencia de todo”, sentencia.

Afortunadamente, este médico autor de libros de referencia en la materia, no es el único que milita en las filas del movimiento que reivindica equiparar los derechos de la mujer a lo de los hombres de forma efectiva y real. Según una encuesta presentada en unas jornadas organizadas por la revista Contexto en Zaragoza, en España tiene lugar uncrecimiento exponencial de la gente favorable a la igualdad, pero pocos se declaran activistas.

El redactor e ‘influencer’ sevillano Gerardo Tecé (1982), puede ser un representante del 45% de los hombres españoles que se sienten bastante o muy feminista en dicho estudio. También del pequeñísimo 5% que se consideraron muy activos.

Creció en el seno de una familia tradicional, con dos hermanas. En casa no se asignaban tareas específicas por sexo, aunque fuera «yo era el que jugaba al fútbol». Tomó conciencia feminista como consecuencia de las experiencias de sus amigas. «Me di cuenta de que los hombres no tenemos miedo de ir solos de noche por la calle, por ejemplo. Al principio me costó, como a cualquiera; es entendible porque no hemos vivido las situaciones que viven las mujeres».

Sus textos están preñados de ideología feminista y no duda en participar en cualquier iniciativa por modesta que sea para denunciar el machismo y la violencia de género. “El asesinato de una mujer es sólo la punta del iceberg. Hay muchas mujeres que sufren una vida eterna de tortura y no son asesinadas”, advierte.

A su juicio, aquellas personas que no son feministas serían las que deberían dar explicaciones. Señala que muchos y muchas rechazan el término en sí, lo malo es que quienes rechazan el término, también rechazan el comportamiento. «Si no entendemos que la mitad de la población tiene unas dificultades añadidas por el hecho de ser mujer, si la otra mitad no lo queremos ver, nos va a ir mal a todos. Simplemente por ser egoístas, deberíamos ser machistas».

Tecé recuerda que la cifra de mujeres asesinadas por violencia de género es similar a la de los años más negros del terrorismo etarra. Por ello critica que la Administración no toma medidas igual de drásticas, cuando ambas situaciones son iguales de graves en cuanto a número de víctimas.

También defiende que los medios de comunicación no se deben hacer una cobertura  meramente superficial a la hora de contar los sucesos violentos de índole machista. Por el contrario, resalta las iniciativas encaminadas en esta línea como la creada por La Marea denominada #PorTodas. Ésta consiste en contar las consecuencias posteriores al asesinato machista, el vacío de la familia… En el caso de La Manada este joven feminista defendió a la víctima y definió con suma sencillez los supuestos de violación: “Al final todo se resume en que la chica quiera y sea consciente”.

No es una moda ni cuestión de edad

Cuenta que de niño dormía escuchando la máquina de coser de su madre, una modista que también fue dependienta, frutera, portera, metalúrgica… y que creció rodeado de mujeres fuertes, a algunas de las cuales la guerra dejó viudas o solteras, que superaron dificultades difícilmente imaginables. Y así, José Ángel Lozoya (1951) se construyó a sí mismo como feminista. Su trayectoria en pro de la igualdad es tan amplia como profundamente comprometida. Pionero en este campo de minas, impulsó el primer movimiento de ‘Hombres por la Igualdad’ en 1985.

En su opinión, resulta imprescindible la creación de programas institucionales para animarlos a implicarse en la igualdad. “A los hombres que dicen estar por la igualdad les diría que sean coherentes en casa y la defiendan en público”, aconseja Lozoya. Y a aquellos que aún no están convencidos de ser feministas recomienda pedagogía “para convencerles de que la igualdad repara agravios históricos y beneficia también a los hombres”.

Algunos familiares de Manuel Fernández (1954) se preguntaban “si era maricón” porque a pesar de tener hermanas, él con mucha premura se disponía a fregar los cacharros después de comer. Siempre –en el trabajo, en su faceta sindical y política–, apenas sin conocer la teoría o lo que significaba la palabra ‘feminismo’ lo ha pregonado con sus actos. Ya en su más que activa y digna vejez, llama a los hombres a convertirse en activistas por la igualdad. “Debemos posicionarnos claramente, recriminando, denunciando y enfrentándonos a los machistas. Somos nosotros los que tenemos que oponernos a su violencia, a sus chistes y bromas de mal gusto, y a esos micromachismos que muchos hombres vemos como natural pues, desafortunadamente, nos ha acompañado toda la vida”, arengaba recientemente en una tribuna.

Fernández, como otros muchos, –también como otras muchas–, da por hecho que las mujeres y su feminismo vencerán en esta lucha desigual. “Esta batalla la tenemos que ganar pues los derechos humanos también pertenecen a las mujeres, que suponen algo menos del 50% de la población. Mal que le pese al patriarcado. Venceremos”.

Venceremos.

Maria Luisa Parra

Maria Luisa Parra

Periodista. En twitter @MLPARRAGARCIA

Un comentario en “Hombres feministas que viven fuera del armario

  • el enero 15, 2019 a las 5:03 pm
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    Como buen feminista-hembrista, calificas automáticamente de machistas a los que os cuestionamos. Pero la cosa es sencilla. Estamos absolutamente de acuerdo en que hombres y mujeres deben tener los mismos derechos. En cambio vosotros opinais
    A) que las mujeres deben tener más derechos (nosotros opinamos que no, que iguales)
    B) que las mujeres son más débiles psíquicamente por lo que cualquier cosa que haga mal una mujer debe tener menos condena. (nosotros opinamos que una mujer es igualo más fuerte que un hombre, psíquicamente, por lo tanto igual acto igual condena).
    C) vosotros victimizais a la mujer de todo usando mentiras. (Nosotros analizamos usando estadística objetiva y análisis objetivos).

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