«Soy feminista, gitana, quiero vivir con mis tradiciones y que se respeten»

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La psicóloga y activista, Felipa Medrano, vinculada a la Fundación Secretariado Gitano y responsable del Programa Calí, ha hablado de la dificultad de las mujeres de su comunidad a la hora de sentirse representadas en el movimiento feminista, durante la ‘I Jornada de diálogo: feminismo y diversidad cultural’, organizadas por CEAIN Jerez.

A veces, Felipa Medrano reconoce que como mujer gitana se siente sola en el activismo feminista. Defiende que la génesis del movimiento feminista en el surge dentro de la comunidad gitana. Sus referentes, las tías, las abuelas… seguramente no sabían que ciertos actos que protagonizaban y pensamientos era feministas.

Así arrancaba la ponencia la psicóloga vinculada a la Fundación Secretariado Gitano y responsable del Programa Calí en la ‘I Jornada de diálogo: feminismo y diversidad cultural’ organizadas por CEAIN Jerez. El encuentro ha surgido como espacio de escucha y diálogo para sumar diferentes voces y luchas por la conquista de los derechos de las mujeres en diferentes culturas, momentos y lugares del mundo.

Habiba Salama, Felipa Medrano y Yolanda Rosado, en un momento de la jornada./ José Luis Lozano.

Según Medrano, es hora de que las mujeres gitanas activistas hagan visible el feminismo en las calles, aunque espeta la dificultad de hacerlo. “A veces no nos sentimos representadas por el movimiento feminista hegemónico blanco porque tenemos otras luchas. Mientras ellas luchan por romper el techo de cristal, nosotras luchamos por el acceso al trabajo, porque no haya segregación en las escuelas”.

Subraya que la tasa de empleo de las mujeres de esta etnia en España es del 16%. En cuanto a la educación, hace especialmente hincapié en que el personal docente también se deja llevar por tópicos y estereotipos, restando en cierto modo importancia al aprendizaje de niñas gitanas “porque se van a casar pronto”.

A veces no nos sentimos representadas por el movimiento feminista hegemónico blanco porque tenemos otras luchas. Mientras ellas luchan por romper el techo de cristal, nosotras luchamos por el acceso al trabajo, porque no haya segregación en las escuelas”

Lamentablemente, asegura que las mujeres de la comunidad gitana deben enfrentarse a una discriminación diferente a la de la mujer blanca, pero también distinta a la del hombre gitano. “El movimiento feminista tiene que ser antirracista o nunca nos sentiremos integradas en él”, apostilla Felipa Medrano.

También critica a los medios de comunicación cuando de forma innecesaria y perjudicial mencionan la etnia gitana de los sujetos de las noticias.

En su speech la jerezana apuesta por un movimiento feminista interseccional que no deje al margen a ninguna mujer por su color, religión, diversidad funcional o cualquier otro tipo de factor opresor. Además, enumeró ciertos privilegios de la mujer blanca frente a las gitanas: nacen sin estereotipos, tienen viviendas (no infraviviendas), trabajos dignos, no sufren la segregación escolar, y conocen y estudian su historia en los centros educativos.

La psicóloga y activista subraya algo que per se es una obviedad: las mujeres gitanas son diversas. Pide suprimir la visión de la gitana sumisa, empodera a las mujeres de su comunidad que no se casan o no tienen hijos y demanda la presencia de éstas en los cargos de responsabilidad. «Soy feminista, gitana, quiero vivir con mis tradiciones y que se respeten», reivindica Felipa Medrano poco antes de concluir su intervención.

Maria Luisa Parra

Maria Luisa Parra

Periodista. En twitter @MLPARRAGARCIA

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