Huecco: «La gente tiende a la rendición antes de tiempo, eso no puede ser»

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Fotografía: instagram.com/hueccounicco

Iván Sevillano (1974), Huecco, habla sobre sus referentes, la filosofía de vida que rige su día a día, y su fundación ‘Dame vida’. Cree que no existe crisis en la música sino una evolución en los formatos, desvela con quién le gustaría cantar y todo lo que le queda por hacer. Además, opina sobre la situación política de España: «Está muy mal, fatal, en los peores años de su vida». 

Le gusta jugar a las falsas apariencias para romper esquemas y prejuicios, ama el deporte y hace gala de una vida saludable libre de drogas. De no haberse convertido en artista de éxito, el extremeño Iván Sevillano (1974) probablemente hubiera sido tenista: “Se me da bien, aunque no para estar en la ATP”. Podría… pero lo cierto es que a sus 43 años triunfa en solitario en el mundo de la música. Estrena nuevo trabajo, compuso e interpretó ‘Sube la copa’, tema oficial del Mundial de Baloncesto 2014, y ha creado la fundación ‘Dame Vida’ a través de la cual impulsa varios proyectos solidarios. La labor de esta organización ha sido reconocida por el Ministerio de Igualdad por la contribución a la lucha contra la Violencia de Género y con el Premio Emilio Castelar a la defensa de las Libertades 2014. Aunque, su prioridad y lo que hace posible todo lo demás es la música, “el resto son satélites que giran en torno a ella”, aclara. El secreto de sus logros radica en su tesón, en el trabajo con “pico y pala”.

OtroPeriodismo roba unos minutos de su tiempo al ciudadano Iván, a Huecco el activista y al ‘Lobbo’ que ahora lidera toda una manada, justo antes de pisar el escenario en el que provoca delirio con sus sucesivas metamorfosis melódicas a son de heavy, rock o música latina.

Huecco, durante una actuación./ Antonio Fernández
Huecco, durante una actuación./ Antonio Fernández

OtroPeriodismo.- ¿Quién es su referente en la vida?

Huecco.- Rafa Nadal, por sus valores, por no tener complejos para defender a España, de usar la bandera, por su lucha en el campo, su ‘no me doy por vencido’, el ‘hasta el final, hasta el último suspiro en la vida, el último segundo’… Así es como yo me tomo la vida también.

 OP.- “Siente la llamada de la libertad”… y un sinfín de consignas canta en sus canciones. ¿Cuál aplica en su día a día?

Huecco: Las canciones son como hijos, es como si le preguntas a un padre con qué hijo se queda. Cuando yo he hecho todas esas canciones, como por ejemplo ‘Se acabaron las lágrimas’ de la que es el puente que me estás cantando pues es una rama de lo que me gusta, pero hay otras canciones con otros mensajes con los que también me identifico, por supuesto, entonces no sabría decirte, pero esa es una buena consigna, aunque hay más también.

OP.- ¿Tiene alguna regla en la vida?

H.-  Sí: hasta el último segundo, hasta el último suspiro. Mucha gente que se rinde mucho antes, dicen: ‘uy eso, qué difícil, para qué voy a ir a una entrevista de trabajo si no me van a coger, para que voy a estudiar si…’. La gente tiende a la rendición antes de tiempo, eso no puede ser.

OP.- Desde 2006 triunfa en solitario como Huecco, ha creado la fundación ‘dame vida’, cantar a un mundial de basket, es productor y compositor de discos… ¿ha habido momentos amargos en este tiempo?

H.- Fíjate, los debe haber, pero no los recuerdo, al menos con intensidad. Bueno, ahora que lo pienso, sí que ha habido: la muerte de mi abuelo al que le he dedicado una canción en este último disco, por ejemplo, y otro muy amargo, el fallecimiento en el accidente del Alvia en Santiago de Carla Vaquera, una activista que salvaba mujeres de la violencia de género, amenazadas por sus ex parejas.

OP.- ¿Cómo le ha afectado profesionalmente?

H.- Lo de mi abuelo mucho porque fue en el 2006, Huecco casi no existía. Él me decía que la música no era un oficio, que era para tres elegidos, que estudiara y me dedicara a algo serio. Me gustaría que viera toda la carrera. Ya son 11 años como Huecco, manteniéndome, cuatro discos, un montón de giras… Damos trabajo a gente, vienen a verte, tengo una fundación y puedes ayudar a personas… Al final es un oficio.

OP.- Por tanto, Huecco no tuvo padrino.

H.- No, no, ninguno… No he aparecido en concursos televisivos, nada, cero. Esto ha sido pico y pala. Sí tuve la suerte de que desde la primera canción que fue ‘Pa mi guerrera’ empezamos con un éxito muy alto. Esa canción vendió 300 mil tonos de móvil en la época de los politonos, fue disco de oro. No fue normal dejar el rock, tu banda, apostar por un proyecto nuevo y con el primer single ya sales arriba y suenas en todas las discotecas.

OP.- ¿Qué tiene aún en el apartado de ‘pendiente’?

H.- Muchísimas cosas: hacer más acciones sociales con la fundación, visitar más países… Nunca es suficiente. Hemos estado hace un mes en México y Colombia, hemos presentado en Los Ángeles, pero queremos más. Yo por pedir, quiero Asia que nunca la hemos tocado…

OP.- ¿Queremos?

H.- Sí, me refiero a la gente que siempre me acompaña en el proyecto. Aunque yo lo lidere, siempre somos un equipo.

«Creo que la obligación moral de todos los que tenemos foco –seamos artistas, periodistas o cantantes– es girar la vista hacia los que más lo necesitan»

OP.- Tienes una fundación, cantas contra la violencia de género y sobre otros temas sociales, eres un artista, no digamos comprometido que está muy manido… ¿cómo se calificaría?

H.- Con inquietudes más allá de lo estrictamente musical.

OP.- ¿Por qué?

H.- Porque creo que la obligación moral de todos los que tenemos foco –seamos artistas, periodistas o cantantes– es girar la vista hacia los que más lo necesitan. Todos vivimos de la sociedad y hay que devolverle a esta una parte de lo que nos da. ¿Qué sería de Ronaldo si la gente no llenase el Bernabéu, o de Pereza si la gente no llenase sus conciertos? Creo que nos corresponde devolver un poquito.

OP.- Tiene espíritu de convocatoria, lo demuestra, por ejemplo, desde el comienzo de Huecco en sus vídeoclips . ¿Cuál es el secreto?

H.- Creo que el secreto es tener una idea original y diferente, nada más. Yo no conocía prácticamente a nadie en ninguno de los vídeoclips, ni a los periodistas de ‘Se acabaron las lágrimas’, sólo a Juan Ramón Lucas que fue como el productor moral de todos, ni a los futbolistas. Comenzó David Villa y empezaron a caer los otros. Lo que les entusiasmaba es que era un proyecto diferente, ‘Dame vida’ era diferente y seguramente ‘Se acabaron las lágrimas’ también lo era para los periodistas.

OP.- ¿Alguien le ha dicho que no?

H.- Sí, pero no lo puedo decir (risas). Ellos lo saben y no pasa nada, todos tranquilos. La gente está en su derecho de decir que no, y algunas veces ha sido por agenda, se encontraban fuera del país.

OP.- ¿Con quién le gustaría hacer un dueto?

H.- Con cualquier artista porque tengo un rango muy amplio de influencias que va desde el heavy metal hasta la rumba o el bolero. Me gustaría con cualquier artista, desde Manuel Carrasco hasta Pablo Alborán, Estopa, WarCry, Leo Jiménez, Hamlet, grupos de metal…

OP.- Produce sus discos, ¿en qué nota ahora la diferencia? ¿los artistas suelen estar  muy encorsetados por los productores?

H.- No, yo siempre estuve muy involucrado en la producción. Cuando entregaba las maquetas ya estaban muy orientadas musicalmente, así que simplemente tomé las riendas, llegué hasta el final y se lo dejé a Thom Russo, el productor y lo mezcló en Los Ángeles. No ha sido muy diferente.

OP.- ¿Es verdad que el mundo de la música está crisis?

H.- Depende de a lo que llames “estar en crisis”. Creo que hay crisis de formatos, pero no de la música en sí. Creo que se escucha más música que nunca, lo que ha cambiado es la manera de consumirla. Ahora el CD no lo compra casi nadie, ahora la gente consume mucho Spotify, vídeos de Youtube… Ha cambiado la forma de escucharla, pero no creo que la música esté en crisis.

OP.- Qué supone para Huecco  la fundación ‘Dame vida’, además de para desgravar, como se dice mucho de las fundaciones.

H.- Bueno me gustaría ver cuántos artistas tienen una fundación aunque les desgrave (risas), que hablamos como si esto fuera lo normal. Dame cinco nombres rápido, que yo sepa Shakira, Juanes, Maná, y españoles tendría que mirar… (risas).

OP.- ¿Cómo le da vida la fundación a Huecco?

H.- Yo siempre digo que necesitaría dos Hueccos para sentirme realizado. Uno que fuera como el activista que está 24 horas con la fundación. Esta semana una persona de la fundación está en Haití para vigilar uno de los dos orfanatos con los que colaboramos. Van ‘Dentistas sin fronteras’ a revisarles y no he ido porque tocaba, pero me hubiera encantado ir. Las personas que han salido de España y han colaborado alguna vez me entenderán. Si empiezas a ver las necesidades de la gente y a cumplir sus sueños es una rueda, no puedes parar, llegar a España, desconectar y decir “aquella vez que estuve en Haití”. No, aquella vez, no. Hay que dar un seguimiento: qué es de esos niños, en qué ha mejorado el orfanato…

Huecco, en concierto.: Antonio Fernández
Huecco, en concierto.: Antonio Fernández

OP.- Tiene o más bien tenía apariencia de antisistema sobre todo en sus comienzos, ha ido suavizando su imagen, ¿cuestión de marketing, de la edad…?

H.- Tú lo has dicho, “apariencia”. Son prejuicios de la gente que quiera encorsetarte como antisistema, eso está claro. Me hace gracia que me lo digas, por esa regla de tres también tenía apariencia de porrero y no he probado un porro en mi vida. Jamás me he drogado, jamás he probado un porro ni ninguna droga.

OP.- Es el segundo entrevistado que me dice que no ha probado ni un porro en su vida en poco tiempo.

H.- Pocos más verás, Pablo Alborán y para de contar (risas). Más que antisistema era una forma de rebeldía, de decir me voy a dejar rastas, me van a ofrecer muchísimo hachís y muchísimos porros por la calle, que ocurría, y yo siempre sacando la bandera del ‘no’, del deporte y del ‘no tengo nada que ver con eso’. Me gustaba, era un poco antisistema, pero no de la manera que piensas sino anti prejuicios de lo que la gente creía.

OP.- ¿Huecco se tiene permitido hablar de política?

H.- Sí, aunque qué quieres que hable si está todo fatal (risas).

OP.- ¿Tan mal?

H.- Está muy mal, fatal, en los peores años de su vida. Hay que sanear muchas cosas en el sistema político, le hace falta un buen meneo, sacar gente, que entre gente nueva, no tanto partidos nuevos, sino gente nueva en los partidos de antes, a eso me refiero. Partidos nuevos también, si lo decide la gente.

No busco la fama, es algo que te viene en mayor o menor medida. Lo que sí busco es el respeto en el trabajo, seguir una línea y un trabajo que dure años.

OP.- ¿Le gustaría ser aún más famoso, dar a conocer aún más su lado cotidiano?

H.- Es verdad que no me prodigo mucho. No busco la fama, es algo que te viene en mayor o menor medida. Lo que sí busco es el respeto en el trabajo, seguir una línea y un trabajo que dure años. Si luego viene la fama pues fantástico.

OP.- ¿El respeto por su trabajo ya lo tiene, no?

H.- Yo creo que sí, a la vista está: tengo una gira, salgo al extranjero, sigo grabando discos…

OP.- En otras ocasiones ha afirmado que según la emoción escoge una canción u otra… ¿Con cuál acabaría esta entrevista?

H.- (Risas). Tendría que interiorizar la entrevista, el impacto que he recibido y a partir de ahí ver qué puede salir. Las canciones se componen de impactos emocionales, del tipo que sean: un café riquísimo que no hayas probado nunca, por ejemplo, o una mirada en un tren que no has visto nunca.

Maria Luisa Parra

Periodista. En twitter @MLPARRAGARCIA

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