Española en Londres: «Es muy cruel preferir que mueran personas a perder economía en el país»

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Claudia Salgado (El Puerto de Santa María) dejó su país natal para encontrar una oportunidad laboral en Londres. A su juicio, en plena crisis del COVID-19, la ciudad inglesa no toma las medidas suficientes para proteger a sus ciudadanos, especialmente aquellos en factores de riesgo, entre los que se encuentra la joven gaditana. A pesar del caos, no quiere abandonar el país. 

“Estamos en plena crisis sanitaria y yo soy una persona de riesgo. Tengo diabetes y mi inmunodeficiencia no es la mejor. Aunque en Londres las medidas no sean tan estrictas, estoy siendo responsable”. Esta es la situación en la que se encuentra Claudia Salgado Gras, de 24 años, procedente de El Puesto de Santa María. Su vida en España era delicada. Acabó los estudios de veterinaria y aprendió varios idiomas. Sin embargo, encontrar trabajo fue tarea imposible. Entonces emigrar a Londres.

En pleno estado de alarma provocado por el COVID-19, Reino Unido es la única nación de Europa que se resistía a ceder ante el virus, dejando a sus ciudadanos salir a la calle, ir a trabajar, pasear e incluso irse de bares hasta este 23 de marzo.

La tienda en la que trabajo ha tomado finalmente la decisión de cerrar»

“Todos los comercios estaban abiertos. La gente paseaba como si nada pero, al ver cómo se complicaban las cosas en Europa, Sanidad comenzó a quejarse de la decisión”. Algunas tiendas empezaron a tomar medidas hasta que finalmente se decidió el cierre de los lugares de ocio y las escuelas hasta nuevo aviso. 

“Al principio nuestra cuarentena no fue tan exigente, pero nos han recomendado que salgamos solo para lo necesario. Era cuestión de tiempo que se empiecen a tomar medidas más drásticas”.

La joven es diabética, por lo que pertenece a un grupo de riesgo. Afirma haber pasado miedo durante las primeras semanas de esta crisis sanitaria. “Es muy cruel preferir que se mueran personas a perder economía en el país. La tienda en la que trabajo ha tomado finalmente la decisión de cerrar. Mi compañero ahora es el que hace las compras de casa, yo prefiero no salir”, cuenta.

El pánico cunde en las ciudades pese a que las restricciones sean de un nivel bajo. La gente hace cola en los supermercados desde las seis de la mañana por miedo a quedarse sin víveres. “Los productos sanitarios, mascarillas, jabones, guantes… está todo agotado. Las colas en las tiendas de primera necesidad son kilométricas. Los transportes están vacíos y las calles comienzan a quedarse desiertas”.

A pesar de toda esta crisis y de que echa mucho de menos a su perro, no tiene pensamientos de volver a España debido a que su situación laboral es mucho más positiva de la que encontraba en su país natal. «Mi padre quería que volviese a casa pero finalmente tomé esta decisión. Quiero darle la oportunidad a esta ciudad, ver si estar aquí me hace feliz y quedarme al menos un año. Además de traerme a mi perrito”, afirma Claudia.

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